Orden de trabajo · 8 min

Cómo ordenar las consultas de una notaría sin cambiar su programa de gestión

Un método práctico para reunir consultas de email, WhatsApp, teléfono y web, identificar el procedimiento y dejar cada caso listo para el siguiente paso.

Una consulta no empieza cuando alguien abre un expediente. Empieza cuando una persona pregunta qué necesita para comprar una vivienda, apostillar un documento o constituir una sociedad. Si esa primera conversación queda repartida entre bandejas, móviles y notas, el equipo pierde contexto antes de empezar.

1. Reunir la entrada sin obligar al cliente a cambiar de canal

El primer paso es registrar email, WhatsApp, teléfono, formulario web y anotaciones manuales en una misma cola. El canal sigue siendo el del cliente; la vista de trabajo sí es común para el equipo.

2. Separar interés, petición y expediente

No toda consulta es todavía un cliente ni todo cliente tiene un expediente listo. Conviene distinguir el lead, la petición concreta y el procedimiento que finalmente se confirma. Esa separación evita crear fichas incompletas y permite medir dónde se atasca la conversión.

3. Usar un catálogo vivo

El catálogo debe decir qué suele hacer falta para cada procedimiento, qué preguntas deben resolverse y qué documentos deben revisarse. Cuando aparece un caso nuevo, el equipo lo crea sobre la marcha y decide si pasa a formar parte del catálogo.

4. Preparar el siguiente paso

El objetivo no es automatizar por automatizar. Es que cada caso tenga un estado comprensible: falta información, esperando documentos, revisión humana o preparado para tramitación. Así la persona adecuada sabe qué hacer sin reconstruir la conversación.

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